¿Comer por nervios? La ciencia explica la razón por la que devoras más botanas durante un partido intenso
La clave está en entender qué sucede en tu cerebro y elegir opciones más equilibradas para acompañar cada jugada de la mano de Nesajar del Dr. Simi.
Minuto 89. Tu equipo está empatado. El árbitro agrega tiempo de compensación. Las pulsaciones se aceleran, los nervios aparecen y, sin darte cuenta, ya terminaste la bolsa de papas que acababas de abrir.
Si alguna vez te ha pasado, no eres el único. De hecho, la ciencia tiene una explicación para este fenómeno tan común: los partidos emocionantes, las películas llenas de suspenso e incluso cualquier actividad que capture por completo nuestra atención pueden hacer que comamos más de lo que realmente necesitamos.
La buena noticia es que esto no significa que debas renunciar a las botanas mientras disfrutas del juego. La clave está en entender qué sucede en tu cerebro y elegir opciones más equilibradas para acompañar cada jugada.
¿Por qué comemos más cuando vemos un partido?
Aunque parezca que solo estás sentado frente al televisor, tu cuerpo experimenta una verdadera montaña rusa emocional durante un encuentro deportivo intenso.
La tensión, la emoción, la incertidumbre y la expectativa generan respuestas fisiológicas que pueden influir directamente en nuestros hábitos alimenticios. A esto se suma un factor importante: la distracción.
Diversas investigaciones han encontrado que cuando las personas comen mientras realizan otra actividad que absorbe su atención —como ver televisión o seguir un evento emocionante— tienden a consumir mayores cantidades de alimentos sin darse cuenta.
Esto ocurre porque el cerebro está concentrado en procesar lo que sucede en la pantalla y presta menos atención a las señales naturales de saciedad. En otras palabras, es más difícil reconocer cuándo ya estamos satisfechos.
El efecto de comer en “piloto automático”
Seguramente has vivido esta escena: tomas una botana durante una jugada importante, luego otra, después una más y, cuando termina el partido, descubres que el recipiente está vacío.
Este comportamiento recibe el nombre de alimentación distraída. Cuando no prestamos atención a lo que comemos, perdemos conciencia de las porciones y del ritmo de consumo.
Además, la emoción del momento puede reforzar el hábito. Un gol, una jugada polémica o un desenlace inesperado suelen ir acompañados de una visita extra al plato de botanas.
El resultado es que terminamos consumiendo más calorías de las que habíamos planeado, aun cuando no teníamos hambre física.
Los nervios también influyen
La intensidad emocional de un partido puede provocar una respuesta similar al estrés.
Cuando estamos tensos o ansiosos, algunas personas experimentan una mayor necesidad de comer, especialmente alimentos altos en grasas, azúcares o sal. Esto sucede porque el cerebro busca una sensación rápida de recompensa y bienestar.
Por eso, durante eventos deportivos importantes, es común sentir antojo de papas fritas, frituras, dulces, pizzas o alimentos altamente procesados.
Sin embargo, satisfacer esos antojos no significa caer en excesos.

Cómo disfrutar las botanas sin remordimientos
La mejor estrategia no es prohibirse comer, sino elegir opciones más balanceadas y servir porciones adecuadas desde el principio.
Algunas alternativas deliciosas incluyen:
- Palomitas naturales preparadas con poca grasa.
- Verduras frescas con hummus o dip de yogur.
- Pepino, jícama y zanahoria con limón.
- Frutos secos en cantidades moderadas.
- Edamames sazonados.
- Brochetas de frutas frescas.
- Tostadas horneadas con guacamole.
También es recomendable evitar comer directamente de bolsas o envases grandes. Servir una porción en un plato ayuda a tener mayor control sobre la cantidad consumida.
Otro consejo útil es mantenerse hidratado. En ocasiones confundimos la sed con hambre y terminamos buscando algo para picar cuando en realidad nuestro cuerpo necesita líquidos.
La clave está en disfrutar conscientemente
Los eventos deportivos están hechos para emocionarnos. Reír, celebrar, sufrir y compartir forman parte de la experiencia. Y sí, las botanas también tienen un lugar especial en esos momentos.
La diferencia está en disfrutar cada bocado con atención, reconocer las señales de saciedad y optar por opciones que aporten más nutrientes sin sacrificar sabor.
Así podrás concentrarte en lo verdaderamente importante: apoyar a tu equipo favorito, vivir la emoción del partido y pasar un buen rato con familiares y amigos.
Y si después de una reunión, una comida abundante o una tarde de botanas aparecen molestias digestivas, recuerda que cuidar tu bienestar también forma parte del juego. Cuando aparecen síntomas como inflamación, colitis o estreñimiento, Nesajar del Dr. Simi es tu mejor aliado.



