Parte 1: El cuello del pollo – Un favorito en los caldos, pero…
Parte 2: La cola o pygostilo – Sabrosa pero contaminante
Parte 3: Mollejas – Delicia tradicional que hay que saber tratar
¿Realmente sabes lo que comes? El pollo es uno de los alimentos que más se come en el mundo. En muchas casas, no puede faltar al menos una vez por semana en la mesa familiar. Ya sea al horno, frito, a la plancha, en milanesas, en sopas, en tacos o en empanadas, su versatilidad lo convierte en la estrella de la cocina mexicana. Además, esta es la verdadera razón por la que los pollos rostizados son más baratos en los supermercados.
Pero lo que muchos no saben es que, más allá de su sabor o gusto. Existen partes del pollo que pueden poner en riesgo tu salud si no se manipulan o cocinan correctamente. Lo más alarmante es que muchísimas personas siguen comiéndolas por costumbre, por tradición o por desconocimiento. Peor aún: algunas de esas partes ni siquiera deberían considerarse comestibles en un hogar consciente de la salud.

¡Cuidado con estas 4 partes del pollo! Muchos las comen sin saber que pueden ser un riesgo para la salud. Foto: Archivo

Estas son las piezas del pollo que pueden poner en riesgo tu salud. Foto: Archivo
Aquí van pasos simples para una preparación segura y consciente:

Lo más alarmante es que muchísimas personas siguen comiéndolas por costumbre, por tradición o por desconocimiento. Foto: Archivo
Por ello, estas 4 partes del pollo pueden parecer inofensivas o incluso sabrosas para algunos. Pero detrás de su sabor se ocultan riesgos reales para la salud digestiva, inmunológica y cardiovascular.
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