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Cena Romántica con un secreto dulce: arándanos

Por: Tania Roldan 13 Feb 2026

Una cena romántica ideal lleva arándanos deshidratados… en esta receta te encantarán


Cena Romántica con un secreto dulce: arándanos
IMAGEN GENERADA CON IA

Una cena romántica no se trata solo de prender velas, sino de construir una atmósfera donde cada detalle llegue a los sentidos. La luz de las velas transmite intimidad, calidez y conexión, el vino estimula la relajación y seducción, los pétalos de rosas calman, aumentan la pasión y la ternura, pero el protagonista es el platillo. En esta ocasión, el amor se sirve como pollo en salsa guajillo con un ingrediente que lo hará aún más especial: los arándanos deshidratados, una caricia al paladar que enamora. 

Ingredientes: 

1 kg de pollo en piezas pierna y muslo 

6 chiles guajillo, desvenados y sin semillas 

½ tz de arándanos deshidratados 

1 tz de jugo de naranja natural 

2 dientes de ajo 

¼ de cebolla 

1 tz de caldo de pollo 

1 cda de aceite 

Sal al gusto 

Pimienta al gusto 

1 pizca de comino 

1 pizca de orégano 

Procedimiento: 

  1. HIERVE los chiles guajillo en agua durante 5 minutos hasta que estén suaves. Escúrrelos. 
  2. LICÚA los chiles hidratados con los arándanos deshidratados, el jugo de naranja, el ajo, la cebolla y el caldo de pollo hasta obtener una salsa tersa. 
  3. SAZONA el pollo con sal y pimienta. En una olla o sartén amplio, calienta el aceite y dora ligeramente las piezas de pollo por ambos lados. Retira y reserva. 
  1. En la misma olla, VIERTE la salsa licuada y cocina a fuego medio por 5 minutos, moviendo constantemente hasta que cambie de color y se espese un poco. 
  2. REGRESA el pollo a la olla, agrega comino y orégano, tapa y cocina a fuego bajo durante 30 minutos, hasta que el pollo esté bien cocido y la salsa espesa. 
  3. SIRVE y acompaña con verduras asadas o hervidas. ¡Disfruta! 

Y cuando todo parece dicho, son los arándanos deshidratados los que firman la experiencia: pequeñas notas dulces que despiertan el paladar, equilibran el guajillo y transforman el pollo en un plato con carácter propio que no esperaban. En cada bocado, su presencia recuerda que el romance también vive en los contrastes.

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