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Cómo el entretenimiento digital ha cambiado nuestras rutinas nocturnas

Por: Cocina Vital 19 May 2026

Las rutinas domésticas al final del día han cambiado. La tecnología las ha transformado, y nuestra sociedad mutó con ellas. ¿Cuáles son las tuyas?


Cómo el entretenimiento digital ha cambiado nuestras rutinas nocturnas
COCINA VITAL

Los cambios tecnológicos traen cambios de costumbres. Rutinas establecidas durante décadas e incluso siglos pueden pulverizarse como si jamás hubieran existido. Y un ritmo acelerado de cambio tecnológico puede acabar con el pasado reciente en un abrir y cerrar de ojos, hasta el punto de que olvidemos cómo vivíamos.  

Esto, los amantes de la cocina lo sabemos bien, ¡es tan difícil a veces sacar el tiempo necesario para crear nuestras recetas! (Menos mal que las hay muy rápidas) Pero el mejor ejemplo es el descanso doméstico al final del día. 

Lo que hacemos en las sombras (del atardecer)

Te pasas el día trabajando. Te levantaste antes de lo que habrías deseado, sudaste, te esforzaste o estresaste, conseguiste algunas cosas, y al final llega la tarde-noche y vuelves a casa cansado o cansada. ¿Qué haces? Además de la cena, ocuparte de los niños, etc. 

Depende de la época. En la Prehistoria y la Antigüedad, contar historias, cantar, tocar, charlar. Jugar juegos, que la arqueología ha encontrado. Cocinar por placer. 

Cuando se inventó la escritura, y se encontraron soportes más ligeros que la arcilla mesopotámica, la gente empezó a leer en ese rato vespertino. No muchos, claro, porque poca gente sabía leer. 

La expansión de la imprenta facilitó y abarató la producción de libros, y sumado a un progresivo aumento de la alfabetización, creció el número de lectores y lectoras nocturnas. La electricidad facilitaría aún más lo que dependía de las agotadoras velas. 

Y así llegamos hasta los siglos XIX y XX. De repente, los libros tuvieron compañía: la radio y la televisión traían entretenimiento de masas de una forma pasiva, lo cual era ideal tanto para quienes querían entretenerse mientras hacían otras cosas, como para quienes ni sabían o estaban demasiado cansados para leer. 

Hasta hace poquísimo, esta seguía siendo la receta básica, por mucho que hubieran salido cientos de canales distintos. Sentarse todos juntos en familia a ver la tele.  

Pero esto, en la escala temporal, tampoco iba a durar.

La llegada del entretenimiento digital y la individualización del ocio

Internet fue un hito, pero lo que transformó de nuevo la sociedad fue más bien el smartphone. Que cada persona pueda tener en la mano un ordenador personal implica un potencial de distracción y entretenimiento nunca antes visto. 

Con un libro solo puedes leer. 

Una tele solo la puedes mirar. 

Una radio solo puede escucharse. 

Un móvil en el sofá te permite hacer todo eso, y además jugar, chatear con amigos, comentar en redes sociales, ver noticias, o hacer scroll infinito hasta secarte el seso. 

Desde el lado conservador se suele acusar a esto de ser un disruptor familiar. Lo cual es innegable, si bien cabe preguntarse si ese ocio familiar compartido no era más bien cosa obligada ante la falta de alternativas. 

La individualización de la sociedad, promovida por todos los sectores poderosos y el marketing más agresivo (tú eres único, eres diferente, tienes la república independiente de tu casa) ayuda a reforzar más y más esa fragmentación del ocio, que se traduce en una multiplicidad de entretenimientos nocturnos al acabar el día: 

  • Unos en el sofá viendo una serie en streaming. 
  • Otros en sus habitaciones viendo en sus tablets otras pelis o series con las multicuentas. 
  • Alguno haciendo scroll en el móvil. 
  • Otro leyendo en digital. 
  • Otros jugando en la consola.

Hay tantas maneras de entretenerse y despejar la cabeza tras un día pesado! 

Y también para ratitos cortos. 

Las opciones para ratitos cortos se llevan la palma

La falta de tiempo es uno de los problemas habituales del presente. Vamos siempre con prisa, acabamos agotados, y no disponemos de ratos demasiado largos para nada. Ver una peli te ocupa dos o tres horas. Una serie, entre media hora y una hora. 

Por eso triunfan los entretenimientos cortos. Hoy muchos usuarios alternan entre servicios de streaming y juegos móviles tipo Candy Crush, o plataformas como el casino PlayUZU para entretenerse un ratito jugando. Las redes sociales ocupan un papel similar, a menos que uno sea de los que se enzarzan con otros por deporte (en ese caso, suelen ser usuarios que andan todo el día pegados a las redes).

El problema de la concentración y el entretenimiento como pasatiempo

Voces diversas desde el sector audiovisual estadounidense han explicado que plataformas como Netflix piden que los guiones expliciten varias veces el objetivo o trama de la peli o serie concreta, o que digan en voz alta aquello que están haciendo. 

El motivo de este obvio “downgrade” del producto no es otro que la distracción: mucha gente ya ve las series en piloto automático, por costumbre más que por puro interés. Por eso, las ven con el móvil en la mano mientras scrollean el Instagram hacia abajo y abajo y abajo. 

¿Qué sentido tiene ver una serie si no estamos atento a ella? Los estudios sobre los cambios en el comportamiento del consumidor en el nuevo ecosistema de streaming se acumulan en todos los idiomas. Expertos del streaming musical comentan que algo parecido ha ocurrido con la música: estamos dejando de vivirla y disfrutarla a fondo para convertirla en un “hilo musical” de nuestra vida. Un suministro constante de sonidos que nos envuelven sin que realmente los escuchemos. 

Todo está cambiando. El miedo al futuro y esos cambios ha existido siempre, y la sociedad ha seguido prosperando, mal que bien. Pero no perdemos nada por reflexionar sobre estos cambios, y preguntarnos sí al menos hemos tomado la decisión consciente de cambiar… o la han tomado las tecnológicas por nosotros.

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