Conoce la pirámide nutricional de Trump y lo que dicen los especialistas al respecto
En un giro que ha tomado por sorpresa tanto a los pasillos de Washington como a las mesas de millones de hogares, la administración del presidente Trump, bajo la influencia directa del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., ha decidido jubilar el modelo “Mi Plato” (MyPlate) para rescatar un viejo conocido: la pirámide nutricional. Sin embargo, esta versión 2026 no se parece en nada a la que recordamos de los años 90; es, literalmente, una propuesta que pone el orden de prioridades “patas arriba”.
En un giro que ha tomado por sorpresa tanto a los pasillos de Washington como a las mesas de millones de hogares, la administración del presidente Trump, bajo la influencia directa del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., ha decidido jubilar el modelo “Mi Plato” (MyPlate) para rescatar un viejo conocido: la pirámide nutricional de Trump. Sin embargo, esta versión 2026 no se parece en nada a la que recordamos de los años 90; es, literalmente, una propuesta que pone el orden de prioridades “patas arriba”.
El enfoque: “Comida Real” ante todo
La nueva guía, presentada como el pilar del movimiento “Make America Healthy Again” (MAHA), tiene un mensaje central simplificado: comer alimentos reales. El cambio más drástico es el desplazamiento de los carbohidratos (panes, cereales y pastas) de la base de la pirámide hacia los escalones superiores, reduciendo significativamente su frecuencia recomendada.
En su lugar, la base ahora prioriza las proteínas de alta calidad (tanto animales como vegetales), las grasas saludables y las frutas y verduras frescas.

Conoce esta nueva propuesta de Pirámide Nutricional. Foto: El Observador.
¿Qué dicen los que saben?
La reacción de la comunidad de nutricionistas ha sido una mezcla de aplausos por la valentía de señalar a la industria procesada y cautela por el regreso de ciertos “villanos” de la dieta tradicional.
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El fin de la guerra contra las grasas: Muchos expertos celebran que se haya dejado de demonizar las grasas naturales. La nueva guía incluye la mantequilla, el sebo de vacuno y los lácteos enteros como opciones válidas, siempre que provengan de fuentes mínimamente procesadas. “Es un paso hacia la integridad científica”, comentan algunos defensores del metabolismo, quienes argumentan que las grasas saturadas naturales no son el enemigo principal, sino los aceites vegetales refinados.
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Guerra total al azúcar: En esto hay un consenso casi unánime. Los nutricionistas aplauden la postura de “tolerancia cero” para menores de cuatro años y el límite estricto de 10 gramos de azúcar añadido por comida para adultos. Se busca erradicar los colorantes artificiales y edulcorantes que, según la nueva directriz, han alimentado la crisis de obesidad.
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La controversia de la carne: No todo es consenso. Figuras como el Dr. Neal Barnard han expresado su preocupación. Advierten que priorizar el consumo diario de carne roja podría entrar en conflicto con décadas de evidencia que vinculan el exceso de productos animales con riesgos cardiovasculares. Para ellos, el enfoque es “demasiado extremo” al relegar a los cereales integrales a un plano tan secundario.

Recuerda que la mantequilla en cantidades controladas es buena. Foto: Asuncion Klinika.
Un cambio en la cultura del supermercado
Lo que hace que esta pirámide sea distinta es su intención de influir no sólo en lo que comemos, sino en cómo se produce. Al recomendar cocinar con aceite de oliva o mantequilla y evitar alimentos empaquetados, la guía lanza un desafío directo a las grandes empresas de alimentos ultraprocesados.
Para el ciudadano común, la recomendación de los profesionales es clara: no se trata de seguir una moda política, sino de recuperar la cocina en casa. Como señalan varios especialistas, “si tu tatarabuela no reconocería el ingrediente en la etiqueta, probablemente no debería estar en tu plato”.
La nueva pirámide de Trump y Kennedy es, sin duda, una apuesta disruptiva. Aunque la ciencia nutricional seguirá debatiendo sobre las proporciones exactas de proteína y grasa, el éxito de esta medida dependerá de nuestra capacidad para volver a lo básico: alimentos que nacen de la tierra o provienen del campo, y no de un laboratorio.




